Tenemos derechos. Y tenemos opciones.

19/5/17





Hoy Beta Suarez (a.k.a. @mujer.madre.y.argentina) subió a instagram esta foto, y decía cosas muy lindas sobre el Parto Respetado. Lindas, fuertes y que me hicieron pensar. Y dispararon este post.

Cuando nació mi hija mayor me sentí culpable mucho tiempo. Mucha gente me miró con "esa" cara o directamente me sermoneó por haber permitido que el médico me hiciera cesárea, por no haber exigido un parto respetado. Ninguna de esas personas tuvo en cuenta que mi cachorra pesó apenas 4.273 kg, que yo estaba en la semana 41 y que nunca dilaté ni 1 cm. Ni que las contracciones me partían de dolor, la bebita empezaba a no pasarla bien ni que llorando le pedí al doc que me ayude a que nazca.
Después cambié de médico. Averigüé quien era el más anti-cesárea de toda la cartilla. Cuando quedé embarazada de la segunda y llegué con mi evatest en la mano lo primero que me dijo fue Felicitaciones, y lo segundo la fecha de la cesárea programada. Quedé tan en shock que quedé muda. Estuve angustiada un mes, hasta el próximo control, cuando le pregunté porqué cesárea, si a él no le gustaba hacerlas. Y me dijo que no lo gustaba la cesárea porque sí. Pero con mis antecedente (bebé grande + cero dilatación) no creía que fuera posible, y que no iba a poner en riesgo ni a mi ni a mi hijo por una moda, pero que lo íbamos a ir viendo.
Carmencita nació con 4,700 en la semana 39. Claramente no iba a poder salir sin ayuda! Tuve otro parto divino. Cesárea, claro.
Preguntá. Consultá. No te quedes con dudas. Las madres tenemos derecho, pero también decisión.

"Porque hay cesáreas que entran en la definición de parto respetado y partos "naturales" que son una falta de respeto" dice @mujer.madre.y.argentina en su post de hoy. Yo les recomiendo que vayan y lo lean.

Esta es la Semana del Parto Respetado. En la Argentina tenemos una ley (Ley de Parto Humanizado Nº 25.929  y su reglamentación en el Decreto 2035/2015) que habla de generar un espacio familiar donde la mamá y su bebé sean los protagonistas y donde el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible.

#tenemosderechos 

Yogur o Yogurth? No se, pero es riquísimo. Y casero.

4/5/17

Ultimamente estoy muy tiquismiqui con los productos ultraprocesados. No es que en mi casa no haya galletitas dulces ni gaseosas, pero cada vez tomamos más aguas, jugos, licuados, y horneamos muffins, galletitas, etc todas las semanas. De verdad intento todos los días inclinar la balanza hacia un lugar más saludable (la balanza que me pesa a mí no lo sería tanto... pero esa es otra cuestión).
Creo que es algo que empecé a tener más en cuenta a partir de que nacieron las chicas. Mi mirada sobre muchísimas cosas cambió junto con la maternidad, pero mi norte todos los días es que #hagamosdelmundounlugarmejor.  Y qué es un mundo mejor para mi? un mundo más limpio, más sano, más respetuoso, más solidario, más lindo, más rico.
Uno de los pequeños cambios que introdujimos es dejar de comprar yogurth. Un poco porque hacerlo es tremendamente fácil, otro poco porque es mucho más barato, bastante porque es muchísimo más rico y otro tanto porque es algo más con qué jugar a la hora de comer.
Lo hago sin sabor y sin endulzar. Tengo un frasco grande en la heladera y lo uso para muchas cosas.
Qué cómo lo hago? Qué cómo lo uso? Para saber todo eso van a tener que seguir leyendo el post.






































Hablemos de Autismo

2/4/17


Conocí a Cintia a través de las redes por su emprendimiento de cuadernos y libretas hechos a mano. Después la conocí del otro lado de la pantalla, en una reunión con otros amigos que pasamos del mundo virtual al “real”. Me pareció todo un personaje. En algún momento, hablando de cosas de hijos (ya no recuerdo qué, en esos encuentros se habla de demasiados temas) pero ponele que de alimentación, o contagios, o alergias, dijo algo tipo “cuando tu hijo es ‘…plinplinplin…’ tenés que extremar los cuidados”. No recuerdo tampoco qué palabra usó, pero estoy segura que no fue ni diferente ni discapacitado ni especial ni enfermo de tal o cual cosa.
Me quedé pensando qué le pasaría al hijo de esa chica alta con ese sentido del humor tan genial y ese combo entre reflexivo, oscuro y todomechupaunhuevo. Dijo algo lo suficientemente normal como para que el comentario pase sin mayor revuelo, pero no tanto como para no llamarme la atención. Pasó. Seguimos charlando veinte locos de diferentes cosas, pisándonos unos a otros, intercambiando datos y opiniones, pero sobre todo riéndonos mucho.
Al tiempo me enteré que el hijo de Cintia es autista. Y que ella escribe un blog sobre eso. Pero también sobre la vida. Sobre ser madre o padre. Sobre como sobrellevar la diaria, a veces con paciencia o con optimismo, enojo o fastidio. A veces con todo junto, siempre con amor. Es un blog que vale la pena leer.
Yo no tengo un hijo autista. Pero vivo mi vida igual que Cintia. Nos pasan las mismas cosas, aunque a ella le pasan (y le pesan) otras más. Yo no puedo cambiar su realidad, pero ella puede cambiar la mía. Porque aunque a ella no le guste, me inspira. Me inspira a buscar en mí esa fortaleza que ella tiene. 

Cintia dice: “Yo no tengo autismo. Mi hijo de 4 años, Lautaro, tiene autismo. Yo lo único que hago es ponerme su camiseta”.
Yo no tengo autismo. Mis hijas no tienen autismo. Pero yo también me pongo su camiseta. Porque hoy es el Día Mundial de Autismo y es importante que hablemos de autismo. Para informar, para darle visibilidad al tema, por el diagnóstico temprano, por la inclusión de todos aquellos diagnosticados con TEA (Trastornos de Espectro Autista) en los sistemas de salud y educación. 
#HablemosDeAutismo #autismo #autismus #autism #diamundialautismo #2ADiaMundialAutismo






































Notas: 
La foto es del blog de Cintia. 
El diseño de la remera es de la genia de Seel, otro lindo personaje que conocí gracias a las redes.


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